El progreso del empleo en alta tecnología en España y Europa
Leemos hoy en el periódico La Nueva España, que La matrícula en Informática se desploma por el escaso reconocimiento social y económico de estas titulaciones, según reconoce el director de la Escuela de Ingeniería Técnica Informática de Gijón, Pedro Hernández, cuya centro bajó un 20% en alumnos en los últimos cuatro años y este curso se redujo a la mitad.
Sobre este mismo tema, La Nueva España también publica una entrevista con el vicedecano del Colegio Oficial de Ingenieros Informáticos del Principado, Pablo Pérez, quién comparte la opinión de la institución académica, pero advierte de una coyuntura social evidente: Los titulados optan a plazas de menor cualificación que aquellas para las que les prepara su formación, una opinión respaldada por el resto de miembros del colegio.
Para terminar de dar ánimos al sector, el Centro de Análisis de la Sociedad de la Información y las Telecomunicaciones (ENTER) afirma en su última Nota ENTER, que los datos recientes en materia de empleo en sectores de alta tecnología en la UE muestran que si bien contamos con un mayor número de graduados en disciplinas científicas y tecnológicas que hace unos años, el peso del empleo en los sectores europeos de alta tecnología ha disminuido de manera generalizada desde el año 2000. Fruto de esta evolución parece difícil alcanzar una posición de privilegio para la UE en materia de competitividad internacional, tal y como se preveía en la Estrategia de Lisboa, cuyo horizonte temporal, 2010, está a la vuelta de la esquina.
En dicho informe se destaca que España no acaba de converger con Europa, aunque regiones españolas como Madrid o Cataluña ocupan posiciones muy destacadas a nivel europeo (3 y 11 respectivamente), situándose muy por delante del resto de las regiones españolas.
El informe concluye que lógicamente los graduados europeos no han ‘desaparecido’ ni la visión debe ser necesariamente pesimista. Si los jóvenes graduados en ciencia y tecnología no se han incorporado profesionalmente a los sectores más punteros de la economía (lo que permitiría compaginar el aumento de graduados con la disminución del peso del empleo en los sectores altamente tecnológicos) cabe suponer que lo hayan hecho en los sectores con niveles tecnológicos intermedios, lo que probablemente habrá mejorado la calidad media del empleo en dichas actividades.
Sin embargo, el punto de reflexión puede ser el siguiente: ¿deberían ser los sectores con niveles tecnológicos intermedios los que la UE elija para competir con las economías más dinámicas del mundo o debería apostarse por los sectores más punteros?

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